Cortés, C[ayetano]

"Vida de Don Mariano JOSE DE LARRA; CONOCIDO VULGARMENTE BAJO EL PSEUDONIMO DE FIGARO",

en: OBRAS COMPLETAS DE FIGARO (MARIANO JOSE DE LARRA)
Paris, Baudry 1866, Vol.I, pp. VII-XX.
Extractos

[...] un hombre cuya carrera pública empezaba apenas en los momentos en que la muerte le arrebató en la flor de su edad al país á quien habia [!] empezado á dar tan brillantes esperanzas. [...] Si su talento tiene puntos de contacto con el genio de Molière y de Cervantes; si como ellos se consagró á hacer la crítica chistosa, pero profunda, de la sociedad de su tiempo; si á semejanza de estos grandes hombres, la sátira fué en sus manos un medio de enseñar tanto como de divertir, tambien [!] se les pareció en el triste y fatal destino que pesó sobre ellos mientras vivieran. [...] nació en Madrid el 24 de marzo de 1809.
p. VII

El afan [!] que mostraba por el estudio era tan grande, que odiaba toda clase de juegos; los libros eran su única diversion [!], y rara vez dejaba de derramar lágrimas al tener que desprenderse de ellos para ir á acostarse [...]
p. VIII

[...] así es que en aquella temporada tradujo por entero del francés al castellano toda la Iliada de Homero y el Mentor de la juventud, y escribió además originalmente una gramática de la lengua española y un cuadro sinóptico de ella. [...]
La literatura, como se sabe, ha sido y es todavía un estado muy poco lucrativo. [...]
Era la época en que predicar la ilustracion [!] valia [!] tanto como promover un trastorno revolucionario, y el gobierno miraba ambas cosas con la misma mala voluntad.
p. IX

Como amigo particular suyo asistió á la célebre y suntuosa comida que dió al ilustre Rossini cuando este vino á Madrid en compañía del señor Aguado por los años de 1831 á 1832.
p. X

Supo, en una palabra, guardar la distancia conveniente entre la sátira y la diatriba, [...]
p. XII

La crítica literaria, la crítica dramática particularmente le daban motivo para escribir artículos no menos notables [...] Era el caso que la revolución empezaba á inaugurarse así en las letras como en el gobierno, y que empezaban á darse á luz nuevos dramas, nuevas poesías, nuevas historias en los momentos mismos en que se pedian [!] nuevos derechos, nuevas franquicias, nuevas garantías constitucionales.
[...] fué uno de los primeros apóstoles del romanticismo, como uno de los promovedores de las reformas constitucionales. Queria [!] el rpogreso, queria la novedad en todo, y ambas cosas estaban para el simbolizadas en la libertad.
p. XIII

En todas estas producciones desplegó el mismo talento, la propia belleza del estilo, igual tacto en sus asuntos que en sus artículos sátiricos, si bien es preciso convenir en que, considerado como novelista y autor dramático, no es, ni con mucho, tan original ni tan nuevo que como crítico y pintor de costumbres.
p. XIV

[...] el primer escritor sátirico de nuestros tiempos.
p. XIX

Texto transcrito por Torsten Rox.

hacia arriba - nach oben