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OBRAS COMPLETAS DE FIGARO (MARIANO JOSE DE LARRA)

Paris, Baudry 1866. Vol. I, páginas V y IX (i.e. VI)

Prólogo del Editor de la edición madrileña de 1843.

De todos los ingenios cuyas obras forman el repetorio de la literatura española contemporánea, ninguno hay mas popular ni mas universalmente apreciado que don Mariano José de Larra. El nombre de Fígaro está rodeado de una auréola de gloria á que no es fácil que llegue otro cualquiera escritor de nuestros tiempos. No dejan de existir por estos literatos de un mérito incontestablemente superior: pero la especialidad de talento del ilustre autor que acabamos de citar le señala un lugar aparte en las letras, y que en vano le disputará nadie.
Una revolución política, fecunda, como todas las revoluciones, en disturbios y trastornos que han alterado esencialmente nuestras costumbres y nuestros hábitos; una revolución literaria correspondiente á la primera, que ha producido consecuencias análogas en la esfera del arte, daban ancho campo á la crítica para que, en nombre de lo santo y de lo bello, que con tanta frecuencia suelen ser holladas en las conmociones sociales, hiciese una guerra legítima e incansable á los excesos de todo linaje, á los desbordes de toda especie, á las exageraciones de cualquier género. Dos caminos tenia abiertos para desempeñar su obra, ambas en íntima relación con los dos principios que se disputan eternamente la naturaleza humana: el de la desvergüenza, el del ultraje, el de la pasion ciega y atropellada, ó el de la censura fuerte, pero templada; el del ataque vigoroso, pero circunspecto; el de la reflexion detenida y profunda. La diatriba y la sátira eran los dos crisoles literarios por donde habia de pasar el nuevo
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órden de cosas que pugna por instalarse en nuestra sociedad, y los que habian de ensayar los hombres segun sus respectivas cualidades, al pintar sus ilusiones desvanecidas, sus esperanzas defraudadas y sus desengaños realizados.
Figaro se decidió por el buen camino. Su genio era demasiado grande para que hiciese la crítica de la sociedad que tenia delante de los ojos de otra manera como la han hecho los hombres mas privilegiados, como la hizo Aristófanes, como la hizo Persio, como la hizo Cervantes. Reunia todas las cualidades á propósito para ello; talento profundo, experiencia grandísima, y, sobre todo, vigor y originalidad de estilo. Así es que nadie le ha igualado en la sátira, si es que merecen el nombre de escritores satiricos aquellos cuyos mérito está solo en zaherir las reputaciones adquiridas y hacer mofa de las cosas mas sagradas. La verdad es que el lugar que Larra dejó vacante con su prematura y desastrosa muerte no ha sido vuelto á ocupar todavía.
Era verdaderamente un defecto que, á pesar de la celebridad y del mérito no desmentidos por nadie del ingenioso Fígaro, no existiese una coleccion completa y seguida de sus obras. Todas ellas habian sido á la verdad impresas en diversas épocas; todas habian tenido ediciones mas ó menos numerosas; pero jamás habian sido dadas á luz en un solo cuerpo y formando una edicion única (1). Esta falta, originada por las azarosas circunstancias en que se ha encontrado la España, es la que el editor propietario de todos los escritos del inmortal crítico ha querido remediar con aquella que tiene ahora el honor de ofrecer al público, y en que concurren cuantas condiciones se podian apetecer.

(1) En América se ha publicado una coleccion de las obras de Fígaro, que por su incorrecion é inexactitud desmiente el título que se le ha querido dar. La edicion española de ahora es la sola original y la sola legítima.