Proyecto Mariano José de Larra en Internet

Ascensión aerostática.

El Correo de las Damas, 17 de julio de 1833

Perdónesenos la libertad que nos tomamos de dar este nombre a lo que pasó, por mejor decir, a lo que no pasó en la plaza de Oriente el domingo 14 de este mes. ¿Quieren nuestras lectoras saber a qué se reduce una ascensión aerostática como aquí las suelen hacer? Todo ello es tan poca cosa que no las ocupará largo tiempo su relación.

Es circunstancia precisa en toda ascensión que el globo no ha de subir. En un punto dado pónese un globo bien sujeto, no sea que se escape antes de tiempo el que nunca se ha de escapar, que es como si pusiesen grillos a un ojo. A cosa de las cuatro, hace que se hincha; pero esto es una mera formalidad. A las cinco vienen los espectadores, que, como dice Víctor Hugo, constituyen en las más de las funciones el espectáculo. A las seis se impacienta el pueblo; a las seis y cuarto suben varios batidores a anunciar sin duda a los cielos que se aparten, que va el aeronauta. A las siete se lanza el atrevido mortal en la frágil barquilla; el globo, entonces, padece un rapto, una feliz inspiración, y por medio de un proceder horizontal hace un pinito o dos; y como una persona obesa que ha subido el primer tramo de una escalera, se vuelve fatigado a su posición, donde le atan de nuevo por atrevido.

A las siete y media da el reloj la hora que es; a las ocho, anochece; empieza el globo a cabecear como quien se duerme, y el pueblo a dormirse como quien cabecea. Y a las nueve se concluye la ascensión por lo regular, advirtiendo que en las ascensiones que hemos visto hasta ahora el aeronauta no baja, porque no sube.

Habíamos oído decir muchas veces que era oficio arriesgado el de aeronauta: no sabemos en qué se fundan esas voces y creemos que son chismes y hablillas, como no hagan alusión aquellos riesgos a los tabardillos que se pueden coger en el mes de julio en la plazuela del Oriente. En este caso sería oficio más arriesgado que para el aeronauta, para los mirones; porque es indudable que éstos pueden coger mayor número de tabardillos que aquél. Deseamos con impaciencia ver alguna otra ascensión: ¡Tan contentos hemos quedado de la variedad y ardimiento de este magnífico espectáculo!